Reflexiones personales

Y así empezó todo…

El 26 de febrero de 2016 me convertí en mamá por primera vez. A las 00:30 de la noche llegaba al mundo nuestra pequeña mostruita.

No nos lo puso fácil en ningún momento. Desde el minuto uno nos dejó claro que venía pisando fuerte…

Hoy tiene cuatro años y, por mucho que me resista, ya es toda una señorita. Una señorita con mucho carácter, eso sí. A pesar de ser tan pequeña, M tiene mucha personalidad. Y es que, y no lo digo en plan ñoño, creo sinceramente que ella es especial. Tiene un sentido de la justicia implacable, una sinceridad absolutamente arrolladora, un sentido del humor extremadamente sarcástico y un pragmatismo sin depurar que nos da, a su padre y a mí, más de un dolor de cabeza. Es auténtica; tiene estilo propio. Y eso ¡me encanta! Pero también me desespera, no nos vamos a engañar… M es tremendamente inteligente y noble, muy noble. De humor impredecible y carcajada espontánea… Así es ella… y en esto no os voy a mentir… ¡me tiene loquita por ella! ¿Lo peor? Que es plenamente consciente de ello…

Y el 25 de octubre del año siguiente, en 2017, M se convirtió en la primogénita de la saga. C, mi segundo monstruito, llegó para enamorarnos a todos con su sonrisa melosa. Y, dos años y medio después, aquí sigo: enamorada de él sin remedio alguno. Pero os diré que el que fuera el bebé más tierno y apacible de la historia es hoy un auténtico trasto. ¡No para ni un segundo quieto! Es pura dinamita. Y nada de lo que se le ocurre podría etiquetarse como “buena idea”, pero es difícil de regañar… es de abrazo fácil y sonrisa sempiterna. Cariñoso y risueño cada vez se porta peor, no lo vamos a negar, pero es tan divertido, tan noblote y taaaaaan fácil de achuchar… ¡qué nos ha ganado a todos!, con zalamerías y mimos, que son su especialidad.

Y estos son mis adorables monstruitos… Con poquito más de año y medio de diferencia, los dos juntos forma el tándem perfecto para conseguir de terminar volvernos locos a su padre y a mí (si es que alguna vez estuvimos cuerdos, claro)… La verdad es que, como madre, me parece una delicia verlos juntos. Siempre riendo, jugando, pelando también y maquinando travesuras… Eso sí, como todos los bichejos del mundo, ¡son altamente peligrosos!

Y hechas las presentaciones solo os puedo decir que poco a poco os iré contando más cosas de ellos y de todo lo que para mí significa ser mamá, ¿te apuntas?

1 comentario en “Y así empezó todo…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s