Crianza en el día a día

Mil y unas travesuras

Nada bueno…

¡Nos encanta hacer travesuraaaaaaas! grita mi pequeña monstruita mientras corre desaforada por la casa.

Y me río. Me río, sí. No estoy loca. O sí, ya no lo sé pero el caso es que últimamente me ha dado por reírme en los momentos más críticos. No lo puedo evitar; en realidad creo que es risa nerviosa. La cuestión es que frente a la mirada atónita de los monstruitos, su madre se muere de la risa cada vez que la lían.

¡Ojo! Que también grito y también me enfado, obviamente. Es inevitable. Todos estamos más nerviosos y la paciencia es un bien preciado en estos momentos pero no puedo negar que este confinamiento está sacando mi lado más divertido.

En estas cinco semanas he presenciado cosas que no había visto antes: juguetes voladores, baños “inundados”, cabañas construidas a base de edredones de camas que estaban recién hechas, paredes redecoradas con pegatinas, niños saltimbanquis que brincan de sofá en sofá, guerras de agua con la manguera y así suma y sigue…

Los adorables monstruitos se las han ingeniado para acceder al cajón prohibido de los dulces, su armario se ha convertido en la mejor guarida para sus inesperados tesoros y el body painting ya no tiene secretos para nosotros.

El caso es que cada día me sorprenden con alguna nueva idea de bombero jubilado. Algunas más inofensivas que otras, todo sea dicho… Lo cierto es que, pasado el susto inicial, me divierte ver lo ingeniosos y creativos que pueden llegar a ser estos dos pequemonsters.

Además, y esto es un secreto que ellos no deben saber nunca, me encanta verlos “maquinar” en equipo. Sin duda, juntos son mucho más peligrosos que por separado; aún así, verles tramar trastadas tan unidos me enternece hasta el infinito. Me muero de amor cuando veo sus miradas cómplices y escucho sus risas nerviosas. Risas que sé que no auguran nada bueno, eso seguro… pero soy blanda, ¡qué le voy a hacer!

Y es que por otro lado, y más con esta situación tan anómala que estamos viviendo, pienso: si nosotros, los adultos, estamos desubicados, ¿cómo no lo van a estar ellos? Normal que no se les ocurra nada bueno. Y ahí está, otra vez: ¡la risa floja! Es superior a mí, oiga. No lo puedo evitar.

¡Ay, madre! ¿Recuperaré la cordura cuando todo esto acabe? ¿Y los vuestros? ¿Cómo se están portando durante la cuarentena?

1 comentario en “Mil y unas travesuras”

  1. Son unos campeones. Esta situación que ya empieza a desbordar a los adultos, está siendo especialmente complicada para ellos y sin embargo, la están soportando de manera ejemplar.
    Confiemos en que esto acabe cuanto antes y se borre, también cuanto antes, de sus pequeñas cabecitas.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s