Crianza en el día a día

Mamá, quiero una mascota

Tarde o temprano todo niño pronuncia la frase maldita: mamá, ¿podemos tener un perrito? Y en ese momento la progenitora nota un sudor frío que le recorre toda la espalda porque sabe, a ciencia cierta, que el deseo del pequeño no será algo pasajero. Eternas súplicas y lamentos están por venir. Algunos, más vehementes, armarán incluso pataletas varias si la respuesta no es afirmativa. (Nota de la autora: si no es un perro, el monstruito podrá desear un gato, un hámster, un elefante, un caimán o un pez, si es algo más comedido).

Yo misma me pasé toda mi infancia y parte de mi adolescencia pidiendo un perro. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente tuvieron a bien traerme todos los perros de peluche, goma, madera y/o eléctricos que existían en el mercado juguetero en aquel momento. No hubo suerte, tuve que esperar a ser adulta para tener nuestro cachorro en casa.

Así era Coco cuando llegó a casa

La cuestión es que el requerimiento de un animal de compañía es algo muy habitual en los más pequeños. Y, en realidad, aunque algunos no os lo creáis, tiene muchas ventajas:

  • El vínculo que establecen los mostruitos con los animales de casa es brutal. En nuestro caso, la monstruita M siente pasión por Coco, nuestro bichón maltés. Y él por ella. Juegan, se abrazan, se buscan, se entretienen juntos… ¡forman una pareja la mar de divertida! Entre ellos hay complicidad y verdadero afecto desinteresado. Cierto es que monstruito C tiene todavía una relación de amor-odio con él, pero entendemos que todavía es pequeño y a los dos les pueden las ganas de jugar, así que estamos seguros de que esto mejorará con el tiempo (especialmente por el bien de Coquete, que a día de hoy vive constantemente sometido a perrerías varias, sobre todo ahora, en estos días en los que no hay escuela).
  • Tener una mascota en el hogar es toda una experiencia de aprendizaje vital. Involucrarse en su cuidado, alimentar al animal, cepillarlo o incluso sacarlo a pasear, cuando la edad del monstruito lo permita, ayudará a desarrollar en ellos el sentido de la responsabilidad y el respeto por los seres vivos. Tanto es así que desde que ha empezado el confinamiento, monstruita M ha preguntado varias veces que cuando le toca a ella sacar a Coco (tener cuatro años le parece un detalle sin importancia).
  • La empatía también será algo positivo que los babymonsters sacarán de la convivencia con sus amigos de cuatro patas.
  • Además, está comprobado que los niños que se crían con animales tienen menos probabilidades de desarrollar alergias y problemas intestinales.

Como veis, son todo bondades… Sin embargo, y siendo honestos, antes de aumentar la familia los papás tienen que ser conscientes de que una mascota no es un juguete. Un animal es un ser vivo y como tal requiere muchos cuidados y dan mucho trabajo. Obviamente no es lo mismo tener un pez que un perro; el nivel de atención que necesita cada uno es muy distinto, pero hasta la más pequeña de las mascotas necesita de nuestro tiempo y nuestra disposición. Si no podemos comprometernos firmemente es mejor no hacerlo. Los animales dan muchísima alegría y hacen mucha compañía pero también dan mucho quehacer y alguna que otra preocupación. Además, hay que considerar la parte económica. Aunque hay algunos gastos que pueden ser “optativos”, la alimentación y las visitas al veterinario son imprescindibles y especialmente esto último no siempre es barato. Por eso, y aunque soy firmemente defensora de que criar niños con animales es una maravilla, hay que tenerlo claro.

En nuestro caso fue fácil. Coco ya estaba con nosotros cuando los monstruitos llegaron. Digamos, por tanto, que él fue nuestro primogénito. Ahora bien, sería injusto negar que ha sido el gran príncipe destronado de nuestra casa. Ha pasado de vivir como un marqués a vivir entre los achuchones de la monstruita M y las travesuras del monstruito C. Pero a todo se acostumbra uno, dicen. Y lo que está claro es que, para nosotros, ¡es uno más de la familia! Porque si hay algo innegable es el amor tan profundo que se termina sintiendo por ellos.

Así que la próxima vez que vuestros monstruitos pidan un animal de compañía, y antes de dar un “no” precipitado, a lo mejor podéis pensar también el lado positivo de ser uno más en la familia, ¿no? !Lo mismo os sorprendéis a vosotros mismos!

1 comentario en “Mamá, quiero una mascota”

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