Reflexiones personales

Enredada en las redes

Un día de confinamiento, como otro cualquiera, decides que hace tiempo que no escribes (al menos en un sitio publicable). Te apetece empezar un proyecto nuevo. Te sientes con ganas de compartir con el resto del mundo eso que a ti tanto te apasiona que es la experiencia de tu maternidad. Y lo comentas con tus más allegados y todos te animan.

Así que te vienes arriba. En mi caso, muy arriba. Y de pronto te crees blogger de moda; es decir, no una blogger que habla sobre tendencias, no. Una blogger molona la cual tiene seguidores que la leen. Y eso suena bien, muy bien, de hecho.

Porque, claro, que la gente lea lo que una escribe, gusta. No nos vamos a engañar. Y ves con ilusión los comentarios de tus lectores (generalmente cónyuge, padre y/o amigas del alma) y te emocionas un montón cuando alguien al cual no conoces (o no conoces mucho, tampoco voy a exagerar) decide hacerse seguidor de tu blog. ¡Es lo más!

Sin embargo, todos tenemos amigos sabios. Yo en concreto tengo una amiga sabia, periodista y que encima sabe de redes sociales. Y así, con mucho cariño, en una conversación telefónica (que no café, por aquello del dichoso confinamiento) te revela la cruda realidad. Tu blog no vale nada si no está en las redes sociales. Quizás parezca una obviedad, que lo es, pero para mí fue como si la misma Pandora abriera su caja delante de mis narices. Todo un descubrimiento, vamos.

Además, en esa misma llamada descubres infinidad de cosas como que: hay unas cosas que se llaman widgets y pluggings que te permiten postear las entradas de tu blog en diferentes rrss de forma automática, si es que consigues configurarlos en la web de tu blog, claro. Que los iconos de las susodichas webs en los blogs que tú ves, no son de adorno, monina. Que Facebook está bien pero ya no es lo más de lo más; de hecho, lo que más funciona es Instagram. Que además de subir fotitos monas a la aplicación del demonio hay que hacer post con hashtags que engachen, las stories tienen otro formato (por supuesto hay aplicaciones para hacerlas bonitas y ellas las conoce). También hay que hacer historias destacadas; se pueden hacer directos e incluso sorteos. Ahí es nada.

Todo para que tu perfil tenga visibilidad. Cuanto más se te vea, más factible será que aumente tu número de seguidores y así más posibilidades de que más gente te lea en el blog. Pero, ¡ojito! que lo mejor de todo es que el enlace de tu blog solo puede estar en tu biografía (no se puede añadir al pie de cada foto) así que todo el rato tienes que recordar a tus fieles seguidores que “link in my bio”, o lo que es lo mismo, que suban la pantallita para pinchar en la dirección del blog que está más arriba. Una cosita práctica, oiga.

Pero ahí no acaba el asunto, ¡no señores! Después de esta lección magistral de SEO para novatos, tu buena amiga te explica que los creadores de estas redes sociales crean también algoritmos. Sí, sí, algoritmos para hacer que tu perfil se vea más, o menos. Y ahí ya, me encendí el tercer cigarro de la conversación y me sumergí en una charla de física cuántica. Vamos, que no me enteré de nada. Sé que ella lo sabe. Por eso, al final, como además de ser sabia es buena a rabiar y es amiga de las de verdad, me dio una serie de consejos básicos que viene a ser algo así como el “Instagram para dummies”.

Como alumna obediente que soy, pues hice mis deberes. Creé una página en Facebook, un perfil de Instagram y una cuenta de Twitter bajo el nombre de @misadorablesmonstruitos. (Nota de la autora: si todavía no me seguís, este es el momento) Y me puse manos a la obra…¡ay, madre! ¡La de cosas que descubres! Yo que me creía que mi cuenta personal de Instagram estaba bien. ¡Soy una pringui total!

Pero que no os imagináis el nivelazo, amigos. Da miedito. Hay chavales que no llegan a los 25años pero tienen millones de seguidores. Existen influencers que cuelgan mil post al día, hacen directos, contestan mensajes y encima son todas monísimas de la muerte y tienen familias numerosísimas de niños ideales. Por supuesto, ves gente que tiene un dominio de la fotografía que te mueres. Ademas, hay negocios online de todo tipo. Y otros usurarios tienen la capacidad de hacer manualidades, pintar, coser y hacer todas las cosas bonitas y artísticas que se te ocurran y, además, lo enseñan en Instagram.

Vamos, que te hacen plantearte qué narices has hecho tú en los últimos años de tu vida. Menos mal que yo en los últimos tiempos me he dedicado a disfrutar de mi matrimonio, a pasármelo bien con mis familiares y amigos, a formarme y seguir trabajando al mismo tiempo, a viajar todo lo que he podido y a formar una familia estupenda. Si no, estaría hundidita en la depresión, os lo digo desde ya. ¡Hay que ver lo que le cunde el tiempo a los instagramers!

¡En fin! La cuestión es que, como os decía, ahora estoy aquí atareadísima con esto de las redes sociales y los versátiles perfiles de mi blog. Menos mal que me lo paso muy bien y me estoy riendo mucho, porque esto en realidad es un trabajo de chinos. Ahora entiendo yo este perfil tan desconocido para mí hasta hoy que era el Community Manager. ¡Claro! Es que a poco que hagas algo en tu vida, por mínimo que sea, ya no te da tiempo a hacer todo lo que hay que hacer en las redes para que tus followers no se decepcionen y dejen de seguirte. O peor aún, para que no te critiquen. Os parecerá una banalidad pero ¡telita marinera! Me río yo del encaje de bolillos.

En cualquier caso, la cuestión es que, al margen de este apasionante mundo de las redes, lo que más me gusta a mí es escribir por aquí. Así nació Mis adorables monstruitos. Como un proyecto personal hecho con mucha ilusión y con mucho amor. Porque me apasiona escribir. Porque a través de la letra impresa me desahogo. Porque para mí, escribir es algo innato. Lo llevo dentro. Lo he hecho desde siempre y lo seguiré haciendo. Me sirve como vía de escape, como afición, como diversión, como modo de desconexión. Me ayuda también a reflexionar y a ordenar mis ideas cuando lo necesito. Sencillamente, porque es parte de mí.

Así que no sé si esto de las rrss me saldrá bien (que seguro que no), pero mientras pueda seguir escribiendo batallitas e historietas de mi experiencia como madre de los monstruitos, yo feliz. Espero que vosotros también.

2 comentarios en “Enredada en las redes”

  1. Madre mía¡¡¡ Acabo de empezar el día y ya estoy desbordado. Para mí, SEO fue siempre la Sociedad Española de Ornitología, pero claro, eran otros tiempos. En fin que, independientemente del enfoque novedoso (o no tanto) que des a tus artículos, trataré de seguirte siempre en ellos. Los pequeños monstruitos y sus circunstancias lo merecen.

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