Crianza en el día a día, Educación

Monstruosa imaginación

Desde el principio, el padre de las criaturas y una misma hemos hecho un esfuerzo contante para que los monstruitos no se conviertan en niños hiper regalados. Por varios motivos. En primer lugar, porque queremos que aprendan el valor de las cosas; creemos que es importante que aprendan a ser agradecidos por ser unos privilegiados. Segundo, porque como es lógico el espacio en casa es limitado. Y tercero, pero no por ello menos importante, porque si tienen de todo es muy difícil que utilicen su creatividad para nada.

Siendo honestos, creo que, a pesar de los esfuerzos, mis adorables monstruitos tienen juguetes de más. Aún así, me satisface comprobar que no hay nada más desbordante que su imaginación. Cualquier caja les puede servir como casita para los muñecos; para ellos, las piezas de las construcciones pueden ser desde alimentos hasta juguetes de sus “hijos” pasando por piedras mágicas que deben llevar en su mochila a modo de tesoro. En función de cómo lo coloquen, un paraguas abierto les sirve de cabaña o de barca y su cama suele ser una escuela donde sientan a sus alumnos, un avión en el que suben para ir de viaje o una cueva donde se esconden para no ser encontrados por los malos que les persiguen.

Por descontado que la gran mayoría de las fantasías son, a día de hoy, teledirigidas por la monstruita M porque es más mayor pero monstruito C no se queda atrás. Y disfruta y participa de todas ellas muerto de la risa y la emoción. Son, sin duda, sus momentos más divertidos.

Por eso pocas cosas me gustan más que “espiar” a los monstruitos cuando están jugando. También me encanta ver cómo el mostruito C entabla conversaciones en su propio idioma mientras maneja sus coches y cómo la monstruita M se monta auténticas películas de ficción dignas de Hollywood.

Y con esta creatividad que nunca descansa me sorprendía esta mañana la pequeña monstruita. Estábamos haciendo la tarea del cole. Como acaba de empezar el mes de mayo, hoy nos han mandado un dibujo de la Virgen María para pintar. Así que después de imprimir la hoja, allí la he dejado en su mesita de trabajo, encantada con sus colores y su ficha.

Al ratito me he asomado para ver qué tal iba y mi cara ha debido ser un poema porque sorprendida me ha preguntado: ¿no te gusta? La verdad, bonito le estaba quedando muy bonito. Pero en ese momento no tenía yo muy claro si una Virgen con el manto naranja y la cara azul era lo más “apropiado”, la verdad…

Os diré que iba a decirle que la Virgen no tenía el rostro azul ni las manos verdes pero de pronto me he dado cuenta de cómo me miraba. Tenía sus ojos abiertos como platos y me miraba paciente esperando mi repuesta. Estaba ilusionada; ella estaba súper orgullosa de los tonos que había elegido y lo bien que lo había hecho al no salirse del contorno.

En ese momento he sentido una punzada en el corazón. Pero no por ella, ni mucho menos. Si no por mí. Porque sé que si en ese momento no me hubiese dado cuenta de su expectación y de esa sonrisa que tenía de oreja a oreja, le hubiese fastidiado el momento.

Tengo la gran suerte de tener al profesor José Antonio Fernández Bravo como compañero en la universidad y hace ya algunos años le escuché en una lección inaugural del curso. En ella contó una de las anécdotas más bonitas que he oído nunca en el mundo de la educación. Se titulaba ¿Tú has visto alguna vaca rosa? Si no la conocéis, os la recomiendo. Es sencillamente genial; os la dejo aquí en la siguiente imagen.

Así que, acordándome de la vaca rosa, me he arrodillado a la altura de la monstruita M y le he dicho:

  • ¡Cariño, me encanta! Es preciosa.
  • ¿Te gusta de verdad? (Es pequeña pero no se le escapa nada).
  • Sí, hija, es muy bonita.
  • ¿Tú crees que a María (su profe) le va a gustar?
  • ¡Claro! Le va a encantar seguro.- y allí, a su altura le he preguntado con sincera curiosidad. – ¿Por qué le has puesto la cara azul a la Virgen?
  • No lo sé- me ha contestado. Porque el azul es bonito. Y la Virgen es bonita, mamá.

Chapeau. Nada más que añadir. Ahora solo espero que su profe también conozca la historia de la vaca rosa.

1 comentario en “Monstruosa imaginación”

  1. La Virgen quedó preciosa y quizás, cara al futuro, deberíamos replantearnos que ese color de cara “azul avatar”, es el idóneo para reflejar la candidez y pureza, tanto de la Virgen como, fundamentalmente, de la maravillosa protagonista de esta historia.
    Sin olvidar, por supuesto, que “la imaginación al poder”, ya se sabe.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s