Reflexiones personales

¿Conci qué?

Malasmadres.com

#Estonoesconciliar así se llama el hashtag que las famosas @malasmadres han hecho circular por todas las redes sociales pidiendo al Gobierno y a las empresas que tomen medidas urgentes y reales para la conciliación familiar. Una conciliación que es necesaria siempre; pero hoy más que nunca.

De hecho, son ya muchos medios de comunicación los que se han hecho eco de este llamamiento. Así que yo hoy también quiero unirme a todas las voces femeninas que se están alzando para denunciar esta situación. Porque aunque esta pandemia y el consiguiente confinamiento nos está afectando a todos, la historia es la misma de siempre: no nos afecta a todos por igual. A nivel laboral y socioeconómico, las mujeres volvemos a ser, una vez más, las grandes damnificadas.

La interrupción del curso y el cierre de escuelas infantiles y colegios situó a las familias en una situación excepcional y atípica que nunca antes habíamos vivido. Estoy segura de que todas las mamás coincidiremos en que tener a los monstruitos 24h al día en casa es algo ya de por sí complejo. Pero sabemos cómo hacerlo, obviamente. Pasamos con ellos fines de semana, veraneamos en familia… Vamos, que por muy alborotadores que sean, los minimonsters no son el problema. Aclaro este detallín sin importancia porque ya he oído o leído testimonios insinuando que es que parece que a algunas mamás nos sobran los niños…

No, señores, por si alguien no se ha enterado aún, ese no es el problema. El problema es que los niños están en casa (en mitad de un curso escolar que deben superar, por si fuera poco) y los progenitores deben continuar trabajando, desde casa los más afortunados, y seguir hacia delante como si nada pasara.

La realidad es que esta casuística tan anómala ha vuelto a relegar a la mujer a los roles de cuidado. Lamentablemente, desde que esta situación comenzó, son muchas las mujeres que ya han tenido que renunciar a su carrera profesional; son muchas las que se han visto obligadas a reducir su jornada laboral o pedir una excedencia; son muchas las que han tenido que abandonar sus proyectos… Y, como en tantos otros casos, ese “muchas” ya son demasiadas.

Antes de continuar, quiero que vaya por delante que como ciudadana responsable y comprometida con la situación entendí y entiendo la necesidad sanitaria de confinamiento. Ahora bien, lo que no puedo entender es que Gobierno, oposición, responsables sindicales y demás lleven ya tres meses mirando hacia otro lado.

Entiendo también (como veis soy súper comprensiva) que en un primer momento este asunto no fuera prioridad absoluta, pero mucho me temo que el momento oportuno para abordar esta situación ya ha pasado.

Señores, nos han abandonado. Y no es un sentimiento; es un hecho. Han encomendado a las familias, y por ende a las madres, la tarea de la conciliación. Ustedes no han planteado ni una sola medida eficaz más allá de una serie de desatinos inciertos que, una vez más, nos deja absolutamente vendidas. Porque si por si acaso todavía no se han dado cuenta, conciliar no es dar el pecho a tu hijo mientras tu jefe te llama por teléfono. Conciliar no es explicar matemáticas a los monstruitos al mismo tiempo que se contestan e-mails. Conciliar no es hacer bizcochos con los peques redactando informes desde la cocina. Conciliar no es trabajar en la madrugada aprovechando que los enanos duermen. Eso es, sencilla y llanamente, trabajar teniendo a los niños en casa. Y, créanme, esto no es sostenible.

¿O es que piensan dejar que las mujeres desandemos todo el camino recorrido hasta ahora en el ámbito laboral? Porque ya les digo que no estamos dispuestas a ello.

No podemos esperar más. Necesitamos que los políticos y las empresas den un paso al frente. Necesitamos compromiso real para poder subsanar esta circustancia que está ahogando a tantas y tantas familias; a tantas y tantas mujeres. Es inadmisible que la conciliación familiar sea cosa de las escuelas o de las familias, exclusivamente. Y, por si no se han dado cuenta, conciliar no pasa por abrir los centros educativos para que en las etapas de infantil nos “guarden” a los niños mientras los padres trabajamos. ¡Por cierto! Me encanta saber que los monstruitos de 6 años en adelante se pueden quedar solitos en casa…

Bien, disparates aparte, insisto en que el esfuerzo debe venir por parte de todos. Pero no se preocupen, si a ustedes no se les ocurren medidas concretas, ya somos más de 180.000 mujeres las que hemos firmado a favor de una serie de actuaciones que permitan una conciliación real.

Así que desde aquí os apoyo a todos a seguir reivindicando la urgencia de que nuestros dirigentes políticos aborden esta cuestión de forma eficiente. Por si no lo habéis hecho todavía, podéis firmar la petición de @malasmadres en change.org. No dejéis de hacerlo si, como yo y tantas otras mamás, pensáis que el Gobierno debe encargarse de la conciliación ya.

1 comentario en “¿Conci qué?”

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