Crianza en el día a día, Educación

154 mensajes de whatsapp

Hoy quiero hablaros, con mucho humor, de los famosos grupos de whatsapp de las mamis de los compañeros de clase de los monstruitos.

Y digo mamis, porque exceptuando algún papá valiente, mi corta pero suficiente experiencia me dice que estos chats los componen las mamás de los monstruitos.

Vaya por delante que yo estoy encantada con mi grupo de Ardillas. De hecho, participo activamente en él y me sufren bastante, la verdad. Pero como no podía ser de otra forma, cumplimos bastantes de los tópicos que circulan en torno a estos grupos y me resulta muy gracioso. Así que, vamos a reírnos un rato.

De forma natural, estos chats se crean a principio de curso. Siempre hay una madre cumplidora que se ofrece a crear el famoso grupo. En nuestro caso no fue distinto y el día de la reunión de padres de principio de curso, una mamá se postuló voluntaria. Recuerdo que pensé que era una valiente. En menos de 24h, unas cuantas mamás novatas en esto del whatsapp de clase la estábamos acribillando a mensajes privados para que nos incluyera en el grupo.

Los mensajes de bienvenida responden todos a un mismo patrón. No suele haber mucha variación; de hecho, todas nos presentamos tal y como lo ha hecho la primera. Suele ser algo así: “Hola, soy Menganita, la mamá de Fulanito. Encantada de conoceros a todos”. Y aquí más le vale a una estar ágil e ir grabando los nombres de las mamás y de sus retoños de forma simultánea porque, de lo contrario, no mucho después te encontrarás con tropecientos mensajes que no sabes de quién son. Una vez más la originalidad no suele ser nuestro punto fuerte. Que levante la mano quien haya ideado una fórmula distinta a “Menganita mama de Fulanito”.

Cuando el grupo ya está constituido te das cuenta de que está formado por tantos progenitores como niños hay en la clase de tu monstruito más tres o cuatro integrantes más. Esto responde a una fórmula muy fácil; todas las mamás y tres ó cuatro papás que cuando se formó el grupo fueron vilmente engañados por sus respectivas mujeres. Una semana más tarde, y después de las ya mencionados presentaciones, ellos han silenciado el grupo y se mantienen en un segundo y discreto plano. Alguno incluso ha tenido la valentía de abandonar el grupo, aunque éstos son los menos.

He de decir que, al principio, todas somos bastante comedidas. Pero según va avanzando el curso, cada una jugamos nuestro papel.

En todo grupo hay un par de mamás “plastas” Claramente, ¡yo soy de esas! Somos las típicas que podríamos encajar perfectamente en la crítica de: “¿es que no tiene nada mejor que hacer con su vida?” En realidad, sí; como todas, hago muchas cosas a lo largo del día pero, a la vista está, que una de ellas es enredar en el móvil. Y entonces, irremediablemente, nos caracterizamos por ser las que mandamos muchos mensajes; hacemos mil preguntas y tenemos ideas brillantes del tipo: ¿os parece que grabemos a los peques y le hagamos un vídeo a la profe? Si no fuera yo misma, creo que me odiaría…

También mandamos fotos y felicitaciones. Felicitamos la Nochebuena, la Navidad, el Año Nuevo, el día del Patrón del Colegio, el día del libro y el día Intermacional contra la extinción del lince ibérico. ¡No nos perdemos ni un sarao! Todito lo felicitamos. Y si hay meme o imagen emotiva que se ajuste al evento, tanto que mejor. Por supuesto el confinamiento ¡nos ha cundido un montón! Y hemos mandado memes, mensajes de ánimo, ideas de manualidades y un sinfín de cosas más. ¡No me odiéis por favor!

Luego está la madre discreta. Siempre está atenta y presente. Pero la gran mayoría de sus intervenciones se resuelven con un: por mí, ok. O un escueto emoticono tipo 👍🏻. Son siempre prudentes y ponen cero problemas a todo. ¡Gracias por existir chicas y equilibrar el chat!

Por supuesto están las “madres delegadas”. Son las que reenvían al grupo las circulares del colegio, notificaciones varias y, si hace falta, también las tareas. En realidad todas tenemos acceso a estas informaciones vía correo o plataforma virtual del cole. Pero siempre pensamos que si lo enviamos al grupo, facilitamos a las demás el asunto. Y de nuevo hablo en plural porque, aunque no siempre, en ocasiones también encajo en este perfil. ¡Ay madre, me estoy dando cuenta de lo petarda que soy!

En todo chat que se precie no puede faltar la mami despistada. Generalmente no le da tiempo a leer todos los mensajes; lee los hilos a medias y, por ende, a veces anda un poco perdida. La representación máxima de esta mami es aquella que se ha incorporado al chat en enero… (Amaya, love you. Nos debemos un copazo cuando acabe todo esto)

Y creo que con los papis valientes, las mamás plastas, las madres prudentes, las que se han autoproclamado delegadas de curso y las despistadas hemos cubierto, a grandes rasgos, los perfiles del grupo.

Y una vez que nos conocemos ya todos, ¿ahora qué? Pues ahora muy sencillo. A través del chat nos informamos, nos recordamos materiales que hay que llevar, organizamos cumpleaños, intercambiamos horas de tutorías como si de cromos se trataran, homogeneizamos disfraces del festival y un largo etcétera de cosas muy útiles en general. Eso sí, como te despistes un momento, te encuentras con 154 notificaciones en tu pantalla.

Ahora bien, además de todo esto también respondemos a patrones muy divertidos como el de la réplica idéntica. Esto viene siendo algo así:

  • Perdonad chicas, Fulanita ha vuelto hoy sin bufanda del cole. ¿Alguien la tiene en su mochila?
  • Nosotros no.
  • Ni nosotros.
  • Nosotros tampoco.
  • Acabo de mirar y nada.
  • Nosotros no…

Y así unas 25 veces hasta que todas informamos de forma solícita que la dichosa bufanda no está en nuestro poder. Algo parecido pasa cuando los monstruitos se ponen pachuchos. Esto se sucede de esta forma:

  • Menganito hoy no ha ido al cole que está malito.
  • ¡Ay pobre! Que se recupere.
  • Que se recupere pronto.
  • Ánimo. A ver si se recupera prontito.
  • ¡Un beso y a recuperarse!
  • Espero que se recupere rápido.

Y así, entre una cosa y otra, hemos casi acabado el primer curso de Infantil.

Desde mi punto de vista, estos grupos son útiles, facilitan bastante y también animan. Son un punto de encuentro y una forma de hacer piña. Pero, por supuesto, esto es solo mi opinión. Y no sé si es muy compartida ya que, siendo sincera, os diré que hoy me he decidido a escribir sobre esto porque, bromas a parte, últimamente he leído comentarios muy críticos al respecto. Cosa que no entiendo, la verdad. Yo si no estuviese a gusto en un grupo, me saldría educadamente y ¡a otra cosa mariposa!

Aunque entiendo que, si no tienes un grupo maravilloso como el mío, todo este trajín pueda saturar un poco. Desde aquí, un beso enorme a todos los componentes del grupo Ardillas. Prometo enmendarme para el curso que viene 😉

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