Educación

Grafomotricidad

Tal y como os enseñé ayer en un post de Instagram (@misadorablesmonstruitos), la monstruita M está ahora a tope trabajando la grafomotricidad.

Aunque por la propia etimología de la palabra resulta bastante obvio, para los ajenos al mundo de la educación infantil, diremos que la grafomotricidad hace referencia al movimiento realizado con la mano al escribir. Esta es la razón por la cual es importante trabajar este área de forma temprana para que luego los monstruitos puedan iniciarse con soltura en la prescritura.

De hecho, los primeros juegos y actividades relacionadas con la grafomotricidad se suelen trabajar ya en el primer ciclo de educación infantil.

Como siempre, la mejor manera de iniciarse en el entrenamiento de la grafomotricidad pasa por el ámbito lúdico. Ya desde muy pequeños con los babymonsters se pueden realizar juegos de palmadas, cambiar objetos de una mano a otra, abrir y cerrar los puños, llevar distintos elementos en equilibrio con una mano o con las dos, cantar canciones con gestos de manos… todo esto nos ayudará a trabajar el tono muscular y la direccionalidad de las manitas.

Será en torno a los 18 meses cuando aparezca el trazo libre. En estos momentos el monstruito realizar sus primeros garabatos. En estos momentos es buena idea dejarles materiales que les resulten fáciles de usar como esponjitas impregnadas en tempera o pintura de dedos para que dibujen con sus propias manitas o incluso con sus pies, que les encanta. Tened en cuenta que todavía no hay coordinación visomotora; es decir no son capaces de precisar visualmente donde deben pintar. (Nota mental: imprescindible proporcionales superficies lo suficientemente amplias como para que puedan expresar su creatividad y la pared no vale).

A partir de los dos años/dos años y medio comienza a ser más fluído. Suele aparecer el garabato circular y comienzan a controlar mejor de forma visual su acción motora; aunque todavía no lo dominen. Además, ahora tienen un mayor dominio de la pinza así que les podemos ofrecer materiales como ceras o tizas que son algo más gruesos que el lápiz y les facilita bastante. También sirven pinceles gorditos. En este momento, y al margen del grafismo, funcionan muy bien las actividades para trabajar la psicomotricidad fina. Algunos ejemplos muy básicos: traspasar de un cuenco a otro garbanzos, de uno en uno, claro; localizar lentejas en un plato con macarrones o garbanzos o lo que tengáis e ir echándolas en un vasito; dibujar de forma libre sobre una bandeja con harina o un poquito de agua. También podemos jugar a imitar movimientos de animales como las garras de un león. Y seguiremos jugando a abrir y cerrar los puños, separar los deditos, dar palmadas, voltear las manos… Usemos juegos de encajables, pinzas de tender la ropa o practiquemos a pasar las hojas de los cuentos.

A los tres años aparecerá el dominio de la perfección ovulo-manual de tal forma que ya casi no se salen del papel cuando dibujan. Si dominan más o menos bien la pinza ya es posible que dibujen con lápices o ceras finitas. Generalmente en este momento son capaces de decirnos qué es lo que han pintado; aunque el resultado final no se parezca demasiado al principio, poco a poco, la relación entre lo enunciado y lo dibujado será más estrecha. En esta etapa es bueno seguir trabajando la pinza y la psicomotricidad fina. Modelaje con plastilina, juegos de enhebrar; jugar a tocar el pulgar con los otros dedos; simular que se toca el piano o la flauta, por ejemplo, son buenas opciones. También podemos jugar a rasgar papel con los dedos, hacer dibujos con punzón o insertar un cordón en bolas agujereadas para tal fin.

Entre los tres y los cuatro años será cuando en el colegio también empiecen a trabajar la prescritura. Comienzan a discriminar visualmente algunas grafías (las vocales o las que están contenidas en su nombre) y esto da mucho juego. Probad a utilizar distintos materiales como la plastilina, la pasta sin cocer, las lentejas o la bandeja de harina para que vayan dando forma a su nombre. También en este momento van genial actividades de trazo, lo que vienen siendo plantillas con puntitos que unen trazos de forma horizontal, vertical, líneas onduladas, en zigzag…

En torno a los cuatro años lo normal, aunque depende mucho del cole, es que ya estén simultaneando el desarrollo grafomotriz con la prescritura y la escritura de alguna grafía (numérica o alfabética) e incluso estén empezando a escribir su nombre. Como en todo, cada niño tiene su ritmo. Hay muchos que lo harán y otros que no. Cero agobios. Si la escritura les cuesta un poquito más, sigamos apostando por los juegos de grafomotricidad y la prescritura. Al fin y al cabo, son aprendizajes que se van a trabajar de forma conjunta durante todo el segundo ciclo de Educación Infantil. Por supuesto podemos seguir jugando a enhebrar, hacer collares o insertar pinchitos. Y además ya parece un buen momento para que los monstruitos comiencen a usar tijeras. Hay mil y una actividades que podemos hacer recortando, pero las más sencilla es marcar una línea por donde deben cortar, tal y como veis en la foto a la monstruita M.

Finalmente, entre los cuatro y los seis años, el dibujo de los monstruitos se irá perfeccionando. Lo que dibujan cada vez se parece más a lo que representa. Empiezan a dominar proporciones tanto en el dibujo libre como en la prescritura lo que les ayudará a nivelar el tamaño de las grafías que escriban. Además con esta edad ya eligen los colores de forma más emocional y, aunque distribuyen el espacio de forma arbitraria, generalmente otorgan el tamaño en función de la importancia.

En estos momentos se puede seguir trabajando con las tijeras, las actividades de trazado, los juegos de enhebrar, abrochar y desabrochar botones, hacer lazadas o jugar a pasatiempos de laberintos sencillos. Todas estas actividades seguirán ayudando en el adiestramiento de la grafomotricidad y por tanto nos acercarán de forma exitosa a la escritura. Lo que no quiere decir que los monstruitos de esta edad vayan a escribir, sino que estén preparados para empezar a aprender.

Porque no debemos olvidar que el desarrollo grafomotriz del niño tiene como objetivo fundamental completar y potenciar el desarrollo psicomotor. Y como tal, es un proceso largo.

Así que mucha paciencia y mucho ánimo. Hay mil cosas que se pueden hacer y espero haberos dado algunas ideas, aunque seguro que muchos de vosotros conocéis mil más. Ya me contaréis.

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