Crianza en el día a día, Reflexiones personales

Cosas que hay que asumir

La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Y aunque muchas mamás de mini monsters aún no lo habéis descubierto, acabareis dándoos cuenta, de forma irremediable, de que este señor fue un auténtico visionario de la crianza y la maternidad. Por aquí os dejo algunos ejemplos para que reflexionemos un poquito y, sobre todo, para que os riais un montón.

  • A muchos monstruitos les horroriza que les echemos crema, pero no tienen ningún problema en hacerse mascarillas hidratantes a base de petit suisse.
  • Después de tener durante seis meses en la nevera mermeladas de todos los sabores, éstas acabarán por caducar sin haber sido abiertas tan siquiera. Las tirarás a la basura, como es lógico, y al día siguiente, tus adorables monstruitos se morirán por desayunar tostadas con mermelada.
  • Cada día a la hora del baño tendréis la misma pelea en casa. Nunca querrán irse a la ducha. Después de veinte minutos de arduas negociaciones, acabarán por meterse. Pero no mucho después, al terminar, te tocará volver a empezar con las negociaciones porque entonces no se querrán salir.
  • Habitualmente las mamás llevamos bolsos de Mary Poppins. Son enormes y en ellos cabe de todo. Toallitas, tentempié, agua, algún que otro juguete, un mini botiquín y no se que mil chismes más. Bien, pues que sepáis que el día que decides que ya no cargas más con X y lo saques, será justo el día que necesites ese algo con extremada urgencia.
  • Te cansarás de decir en todos los foros que tu monstruito come fatal, por ejemplo. No lo digáis muy alto porque tened por seguro que el primer día que coma en casa de un amiguito le faltará rebañar el plato con la lengua.
  • O al revés. Te jactarás de lo bien que comen tus hijos. De todo. Hasta el día que los inviten a comer algún sitio. Ese día no probarán bocado y harán un berrinche terrible porque la comida no les gusta.
  • Peinar a las monstruitas no es cosa fácil. Ellas suelen tener una idea muy clara de en qué milímetro de su cabeza quiere que le coloques la horquilla. Más te vale acertar, porque si no, serás duramente recriminada. Eso sí, en cualquier otro momento no tendrán inconveniente en comer con los pelos en la cara.
  • Por norma general, los monstruitos no callan y son un derroche de simpatía y sociabilidad. A veces, incluso pueden resultar cansadamente charlatanes. Pero el día que llegas con ellos a algún lugar donde te gustaría que fuesen especialmente amables, misteriosamente solo serán capaces de emitir extraños gruñidos a modo de saludo.
  • Por supuesto, el día que más cansada estés, será el día que peor duerman. Y, por el contrario, cuando necesites que madruguen un poquito porque tengáis que ir a algún lado, ese día les picará la mosca del sueño.
  • Tendrás mil juguetes en casa muertos de la risa. Cachivaches a los que no prestan la más mínima atención. Hasta que decidas hacer limpieza. Ese día encontrarán en ese trasto viejo e inservible su mejor compañero de juegos y no podrás deshacerte de ello.
  • Podrás tener monstruitos tranquilos (la leyenda dice que existen) de esos que, por norma general, tienen buen conformar. Pero asume que eligirán la consulta de un médico o un abarrotado centro comercial para montar la mayor pataleta del mundo.
  • Aprende también que cuando llegues tarde y vayas corriendo, según estés cerrando la puerta con una mano, buscando las llaves del coche con la otra y llamando al ascensor con la punta del zapato para ganar tiempo, tu pequeño monstruito te mirará con ojitos insistentes y dirá aquello de: “mami, me hago caca.”
  • Obviamente, el día que vayas vestida de oscuro ellos tendrán el morrito manchado de yogurt. Si vas de blanco, se acercarán a ti con la boca llena de macarrones con tomate.

Y estos son solo algunos de los ejemplos más cotidianos que nos muestran que los peques son absolutamente imprevisibles. Es lo que tiene “ el directo”. Puedes planear muchas cosas, pero ya lo dijo nuestro amigo Murphy… Así que mi recomendación es que ante este tipo de situaciones nos armemos de paciencia, empatía y sentido del humor. Reírse de los inconvenientes alivia mucho la carga y el estrés; os lo digo yo que he aprendido a reírme hasta de mi sombra desde que mis adorables monstruitos hicieron su aparición en escena. ¡Ánimo a todos!

1 comentario en “Cosas que hay que asumir”

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